La cirugía robótica se ha posicionado como una alternativa innovadora dentro de la medicina moderna, permitiendo realizar procedimientos quirúrgicos con alta precisión, mínima invasión y mayor seguridad para el paciente. Gracias al uso de brazos robóticos controlados por un cirujano desde una consola, esta tecnología ha revolucionado distintas especialidades médicas y ha ampliado las posibilidades terapéuticas para diversas enfermedades, desde afecciones benignas hasta patologías complejas. Con el paso del tiempo, cada vez más hospitales en el mundo incorporan esta tecnología en su práctica quirúrgica, beneficiando a un amplio perfil de pacientes.
Enfermedades urológicas tratadas con cirugía robótica
La urología es una de las especialidades donde la cirugía robótica ha tenido mayor impacto. Enfermedades como el cáncer de próstata, el cáncer de riñón y las obstrucciones del tracto urinario alto pueden tratarse mediante técnicas asistidas por robot.
Uno de los procedimientos más comunes es la prostatectomía robótica, que consiste en la extirpación de la próstata afectada por cáncer. Esta intervención ofrece mayor precisión al preservar los nervios responsables de la función sexual y urinaria. También se utiliza en la nefrectomía parcial o total, que implica la resección de tumores renales con mínima pérdida de tejido sano, lo cual es crucial para mantener la función renal en pacientes oncológicos.
Además, la cirugía robótica es empleada en pacientes con estenosis pieloureteral, una obstrucción congénita o adquirida que impide el flujo normal de la orina, lo que puede provocar daño renal. La tecnología permite una reconstrucción precisa del uréter, con excelentes resultados a largo plazo.
Aplicaciones en enfermedades ginecológicas
En ginecología, la cirugía robótica ha transformado el abordaje de distintas afecciones, tanto benignas como malignas. Uno de los usos más extendidos es en la histerectomía robótica, utilizada para extirpar el útero en casos de miomas grandes, adenomiosis o sangrados anormales que no responden a otros tratamientos.
También es fundamental en el manejo de la endometriosis profunda, una enfermedad compleja en la que el tejido endometrial invade otros órganos pélvicos. Gracias a la visión tridimensional y los movimientos precisos del robot, se pueden eliminar los focos de endometriosis sin dañar estructuras vitales como los uréteres o los nervios pélvicos.
En el ámbito oncológico, se emplea para el tratamiento de cáncer de cuello uterino, cáncer de ovario y cáncer de endometrio, permitiendo una resección más precisa de los tumores y una mejor conservación de los tejidos circundantes.
Enfermedades digestivas abordadas con cirugía robótica
La cirugía robótica también ha ganado terreno en el tratamiento de enfermedades gastrointestinales, especialmente en procedimientos complejos donde la precisión es fundamental. Uno de los ejemplos más representativos es la resección de tumores de colon o recto, en pacientes con cáncer colorrectal. Esta técnica permite una disección meticulosa del tejido afectado, con menor riesgo de lesión a estructuras vecinas como los nervios autonómicos responsables de la continencia.
Otra enfermedad tratada exitosamente es la acalasia esofágica, un trastorno que impide la relajación del esfínter esofágico inferior, dificultando el paso de los alimentos al estómago. La miotomía de Heller asistida por robot permite cortar con precisión las fibras musculares implicadas, aliviando los síntomas sin comprometer otras funciones del esófago.
También se emplea para tratar hernia hiatal y reflujo gastroesofágico severo, mediante procedimientos como la funduplicatura de Nissen, en los que se busca fortalecer la barrera natural que impide el reflujo del ácido gástrico hacia el esófago.
Intervenciones torácicas y pulmonares
En cirugía torácica, la asistencia robótica ha sido clave para mejorar el tratamiento de enfermedades pulmonares. Entre las más frecuentes se encuentran los tumores pulmonares, tanto benignos como malignos. La lobectomía robótica, que consiste en la extirpación de uno de los lóbulos pulmonares, se realiza con mínima invasión y menor afectación de la capacidad respiratoria del paciente.
También se utiliza en la resección de masas del mediastino, como quistes o tumores tímicos, en procedimientos que requieren un alto grado de precisión dada la cercanía con estructuras vitales como el corazón y los grandes vasos sanguíneos.
Cirugías cardiovasculares con asistencia robótica
Aunque la cirugía cardíaca robótica es menos común que en otras especialidades, ha tenido avances importantes. Una de las intervenciones más destacadas es la reparación de la válvula mitral, una estructura del corazón que puede presentar defectos funcionales con el tiempo. Esta cirugía permite una corrección anatómica sin necesidad de una esternotomía (apertura del tórax), lo cual reduce el tiempo de recuperación y el riesgo de infección.
Asimismo, se ha utilizado en procedimientos como la bypass coronario mínimamente invasivo, en pacientes seleccionados con enfermedad coronaria que necesitan una revascularización específica.
Enfermedades endocrinas tratadas con cirugía robótica
En el campo de la cirugía endocrina, especialmente en pacientes con tumores de glándula suprarrenal o nódulos tiroideos sospechosos, la cirugía robótica ofrece ventajas como la mínima cicatrización visible y menor riesgo de complicaciones en áreas anatómicas estrechas.
La adrenalectomía robótica, por ejemplo, permite acceder a las glándulas suprarrenales —ubicadas encima de los riñones— con exactitud, lo cual es esencial en el tratamiento de tumores hormonales como el feocromocitoma.
Trastornos metabólicos y obesidad
La cirugía bariátrica también se ha beneficiado de la tecnología robótica. Procedimientos como el bypass gástrico en Y de Roux o la gastrectomía en manga pueden realizarse con la ayuda de sistemas robóticos, especialmente en pacientes con obesidad mórbida y comorbilidades asociadas.
El mayor control durante la intervención permite una sutura más precisa del tracto digestivo, lo que reduce el riesgo de fugas, sangrados y otras complicaciones que podrían poner en peligro la salud del paciente.
Afecciones musculoesqueléticas complejas
En el campo de la ortopedia y traumatología, la cirugía robótica comienza a ser explorada para procedimientos como la colocación de prótesis articulares, especialmente en cadera y rodilla. La planificación quirúrgica asistida por software permite un alineamiento más exacto de los implantes, lo que puede mejorar la movilidad y la duración de la prótesis.
También se investiga su uso en la cirugía de columna, donde la precisión es fundamental para evitar lesiones en la médula espinal o en los nervios raquídeos durante la colocación de tornillos o la descompresión vertebral.
La cirugía robótica amplía de forma significativa el abanico de enfermedades que pueden ser tratadas con precisión y seguridad, permitiendo a los pacientes acceder a tratamientos menos invasivos, con menos complicaciones y una recuperación más favorable. A medida que la tecnología sigue avanzando, es probable que más patologías se sumen a esta lista de posibilidades terapéuticas.