
La cirugía bariátrica es una intervención metabólica que favorece la pérdida de peso y mejora comorbilidades como diabetes tipo 2, hipertensión y apnea del sueño. El éxito clínico no depende solo del quirófano: requiere un plan de alimentación pre y posoperatoria estructurado, progresivo y personalizado. Esta guía explica objetivos, fases, menús orientativos y recomendaciones prácticas para que la nutrición sea una aliada desde el primer día.
Objetivos de la dieta preoperatoria
Antes de la cirugía bariátrica, la dieta cumple funciones clave:
- Reducir el tamaño hepático y visceral para facilitar la cirugía mínimamente invasiva.
- Disminuir inflamación sistémica y mejorar control glucémico y presión arterial.
- Entrenar hábitos que necesitarás después (masticar lento, separar líquidos y sólidos, porciones pequeñas).
- Optimizar reservas proteicas para una mejor cicatrización.
Duración habitual: entre 1 y 4 semanas, según tu evaluación clínica.
Principios de la dieta preoperatoria:
- Alto contenido proteico (1.0–1.5 g/kg de peso objetivo al día, según indicación individual).
- Bajo en calorías y grasas; carbohidratos complejos en porciones controladas.
- Hidratación fraccionada (1.5–2 L/día) sin azúcar ni gas.
- Evita alcohol, ultraprocesados, frituras y azúcares simples.
Ejemplo de día preoperatorio (orientativo):
- Desayuno: omelette de claras con espinaca + 1 rebanada de pan integral.
- Colación: yogurt griego natural sin azúcar.
- Comida: pechuga de pollo a la plancha + ensalada de hojas con aceite de oliva (1 cda) + ½ taza de quinoa.
- Colación: requesón o un batido de proteína en agua o leche descremada.
- Cena: filete de pescado al vapor + verduras cocidas.
Consulta con tu nutriólogo para ajustar cantidades, alergias y preferencias.
Principios generales del posoperatorio
Tras la cirugía bariátrica, el estómago y la señalización hormonal cambian. La dieta se progresa por fases con metas concretas:
- Hidratación fraccionada: 1.5–2 L/día a sorbos, evitando beber 30 minutos antes y después de comer.
- Proteína primero: objetivo de 60–90 g/día (según técnica y recomendaciones).
- Comidas pequeñas y conscientes: 4–6 tomas diarias, masticar muy bien (20–30 minutos por comida).
- Evitar azúcares simples y bebidas calóricas para prevenir dumping.
- Suplementación específica (multivitamínico, B12, hierro, calcio, vitamina D u otros) desde el momento indicado por tu equipo.
Fase 1 | Líquidos claros (días 1–3)
Objetivo: hidratar sin irritar.
Opciones: agua simple, té de hierbas sin cafeína, caldos desgrasados, suero oral sin azúcar, gelatina sin azúcar (textura blanda).
Consejos:
- Toma 30–60 ml cada 10–15 minutos.
- Evita temperaturas extremas.
- Prioriza tolerancia y ausencia de náusea.
Fase 2 | Líquidos completos (días 4–14)
Objetivo: aportar proteína de forma suave.
Opciones: leche descremada o vegetal enriquecida, yogurt natural sin azúcar diluido, caldos con proteína en polvo (mezclada a conciencia), bebidas hiperproteicas sin azúcar añadida.
Meta: acercarte a 60–80 g de proteína/día con 5–6 tomas pequeñas.
Evita: trozos, fibra insoluble, bebidas con gas y café fuerte.
Fase 3 | Purés y triturados (semanas 3–4)
Objetivo: introducir texturas suaves manteniendo la saciedad.
Opciones:
- Puré de pollo o pescado con caldo.
- Frijol colado o lenteja bien licuada.
- Verduras cocidas y licuadas (calabacita, zanahoria).
-
Huevo revuelto suave.
Textura: “papilla homogénea”; evita cáscaras, semillas y trozos.
Tip: si un alimento causa náusea, retrocede de fase 24–48 horas y reinicia lentamente.
Fase 4 | Texturas blandas (semanas 5–6)
Objetivo: masticar más, mantener proteína como base.
Opciones: pescado al vapor, pavo o pollo muy suave, quesos frescos bajos en grasa, verduras cocidas suaves, aguacate en cucharadas, cereales muy cocidos (arroz bien hecho, avena suave).
Hábitos: porciones pequeñas; comer sin distracciones; separar líquidos y sólidos.
Fase 5 | Sólidos bien tolerados (desde semana 7)
Objetivo: consolidar una alimentación equilibrada y duradera.
Base del plato:
- Proteínas magras: pollo, pavo, pescado, claras, cortes magros.
- Verduras: cocidas al inicio; crudas conforme tolerancia.
- Carbohidratos complejos: leguminosas, quinoa, camote, arroz integral (porciones pequeñas).
- Grasas saludables: aceite de oliva, nueces/semillas, aguacate (en cucharadas).
Ejemplos de menús orientativos por fase
Fase 2 (líquidos completos)
- Desayuno: 200 ml de leche descremada + 1 scoop de proteína aislada.
- Colación: 150 ml de yogurt natural sin azúcar diluido.
- Comida: caldo desgrasado con proteína en polvo bien mezclada.
- Colación: 200 ml de bebida hiperproteica sin azúcar.
- Cena: infusión de manzanilla + 150 ml de suero oral sin azúcar.
Fase 3 (purés)
- Desayuno: puré de huevo con caldo + 1 cdita de aceite de oliva.
- Colación: puré de frijol colado.
- Comida: puré de pollo con calabacita licuada.
- Colación: yogurt natural sin azúcar tipo “petit suisse” muy batido.
- Cena: puré de pescado con zanahoria.
Fase 5 (sólidos bien tolerados)
- Desayuno: omelette de claras con queso fresco y espinaca cocida.
- Colación: requesón con canela o un puñado pequeño de nueces.
- Comida: filete de pescado al vapor + verduras salteadas suaves + 2–3 cdas de quinoa.
- Colación: yogurt griego natural + 1 cda de semillas.
- Cena: pechuga de pollo a la plancha + ensalada suave (lechuga tierna, pepino sin cáscara) con aderezo de yogur.
Ajusta porciones y técnicas de cocción con tu nutriólogo. Si un alimento “se atora” o causa malestar, reduce cantidad o cambia la preparación.
Suplementación y laboratorios
La cirugía bariátrica puede disminuir la absorción de micronutrientes o elevar los requerimientos. Tu equipo indicará un esquema de suplementación que, de forma general, incluye:
- Multivitamínico específico para pacientes bariátricos.
- Vitamina B12 (sublingual o intramuscular, según laboratorios).
- Hierro (en especial en mujeres en edad fértil y en técnicas con derivación).
- Calcio + vitamina D (tomar en horarios separados del hierro).
Controles periódicos: hemograma, ferritina, B12, folato, calcio, vitamina D, perfil hepático y renal, entre otros, para prevenir y corregir deficiencias a tiempo.
Síndrome de dumping y otros cuidados digestivos
- Dumping temprano (10–30 min): mareo, taquicardia, sudoración y náusea tras azúcares simples o líquidos con comidas. Prevención: evitar azúcares, separar líquidos y sólidos, masticar lento.
- Dumping tardío (1–3 h): hipoglucemia reactiva. Prevención: elegir carbohidratos complejos, agregar proteína y grasas saludables en porciones pequeñas.
- Reflujo: si aparece, prefiere cocciones suaves, evita irritantes (picantes, cítricos concentrados) y consulta a tu médico para ajustes.
Errores comunes que retrasan el avance
- Beber con las comidas o “empujar” alimentos con líquidos.
- Comer rápido y masticar poco.
- Priorizar carbohidratos y olvidar la proteína.
- Consumir azúcares líquidos (jugos, refrescos, alcohol) o ultraprocesados “light”.
- Automedicarte (p. ej., AINEs) sin supervisión médica.
Señales de alarma: consulta inmediata
- Fiebre > 38 °C, dolor abdominal progresivo, vómito persistente, taquicardia sostenida o incapacidad para hidratarte.
- Sangrado activo o secreción purulenta en heridas.
- Diarrea intensa o signos de deshidratación (boca seca, mareo).
Actividad física y hábitos que potencian la dieta
- Deambulación temprana desde el hospital; incrementar caminatas en casa.
- A partir de la semana 4–6, iniciar fuerza ligera (bandas/peso corporal) si tu equipo lo autoriza.
- Combina cardio moderado (30–45 min, 4–5 días/semana) con fuerza (2–3 días/semana) para mantener masa muscular.
- Sueño 7–8 horas y manejo del estrés: factores clave para el apetito y el control glucémico.
Resumen operativo para el paciente
- Proteína primero, porciones pequeñas, masticar lento.
- Hidratación a sorbos y separar líquidos/sólidos.
- Avanzar por fases con acompañamiento profesional.
- Cumplir suplementación y laboratorios.
- Evitar azúcares y ultraprocesados; priorizar alimentos mínimamente procesados.
- Mantener controles con cirugía, nutrición y psicología.
Una dieta pre y posoperatoria bien planificada —con proteína prioritaria, progresión por fases, hidratación fraccionada y suplementación— es el cimiento que transforma la cirugía bariátrica en resultados duraderos y seguros.




