Una recuperación bien planificada es tan importante como la cirugía misma. En Hospital Ángeles, la abdominoplastia se acompaña de un protocolo de cuidados que prioriza la seguridad, la comodidad y la obtención de resultados duraderos. Este artículo ofrece una guía estructurada por etapas, con recomendaciones prácticas y señales de alerta, para que vivas un postoperatorio claro y ordenado.
Objetivos del plan de recuperación
El plan de recuperación tras abdominoplastia busca:
- Control eficaz del dolor mediante esquemas de analgesia multimodal.
- Prevención de complicaciones (seroma, infección, trombosis) con medidas específicas.
- Moldeado del contorno usando faja de compresión y técnicas de posicionamiento.
- Cicatrización de calidad, cuidando la piel, la tensión de la herida y la fotoprotección.
- Retorno progresivo a tus actividades, con pautas claras por semana.
Las primeras 72 horas: confort, protección y movimiento temprano
- Analgesia y antiinflamatorios: sigue la pauta médica sin saltos; evita automedicarte.
- Deambulación suave desde el primer día (con apoyo) para activar la circulación y reducir el riesgo de tromboembolismo.
- Hidratación y nutrición: prioriza agua, caldos ligeros, proteína magra y fibra soluble para prevenir estreñimiento.
- Posición para dormir: ligera flexión de cadera y rodillas (almohadas bajo las piernas) para disminuir la tensión en la incisión.
- Faja de compresión: colócala como te indicaron; ayuda a manejar la inflamación y favorece el adherencia de tejidos.
- Drenajes (si se colocaron): registro del gasto y manipulación únicamente como lo explicó el equipo.
Semana 1–2: control del edema y cuidado de la cicatriz
- Curaciones: mantén la herida limpia y seca; cambia apósitos conforme indicación.
- Movilización: camina varias veces al día, en trayectos cortos; evita esfuerzos y cargas.
- Faja: úsala el tiempo indicado (a menudo de forma continua las primeras semanas).
- Cicatriz: cuando lo autorice tu cirujano, inicia gel o lámina de silicona y refuerza la fotoprotección (FPS 50+ si la zona pudiera exponerse).
- Drenajes: se retiran en consulta cuando el gasto es mínimo.
- Dolor: debe disminuir progresivamente; el mal control del dolor se comunica de inmediato.
Semana 3–6: reincorporación gradual y sostenimiento del contorno
- Actividad física: incrementa el tiempo de caminata; agrega ejercicios de bajo impacto (sin trabajo de core ni cargas) solo si tu equipo lo aprueba.
- Postura: alargamiento progresivo del tronco; la flexión residual cede conforme el tejido se asienta.
- Masajes o terapia linfática: únicamente si tu cirujano lo indica; evita maniobras agresivas.
- Cicatriz: continúa con silicona y evita fricción; el aspecto rojizo es normal en la fase inicial de maduración.
Semana 6–12: retorno a rutinas y fortalecimiento responsable
- Ejercicio: puedes reintroducir entrenamiento de fuerza y core de manera gradual, con técnica dirigida y sin dolor.
- Faja: en muchos casos se reduce su uso a periodos diurnos o situaciones puntuales (según indicación).
- Cicatriz: sigue la fotoprotección todo el año; valora con tu cirujano alternativas complementarias (taping, láser, microneedling) si procede.
- Resultados: el contorno se define con mayor claridad; el edema residual disminuye y el abdomen recupera elasticidad y movilidad natural.
Señales de alarma: cuándo contactar al equipo
- Fiebre persistente, enrojecimiento que se expande, secreción purulenta o mal olor en la herida.
- Dolor intenso que no cede con el esquema indicado.
- Aumento súbito del volumen en un área (posible seroma o hematoma).
- Falta de aire, dolor torácico, hinchazón marcada en piernas (urgencia por riesgo de tromboembolismo).
- Abertura de herida o sangrado continuo.
Hábitos que favorecen la recuperación
- Nutrición rica en proteína (pollo, pescado, leguminosas), vitamina C y zinc para apoyar la cicatrización.
- Hidratación constante; limita sodio para ayudar con el edema.
- Sueño reparador: dormir bien modula la respuesta inflamatoria y acelera la recuperación.
- Evita tabaco y alcohol: el tabaco compromete la perfusión y el oxígeno en tejidos; el alcohol interactúa con analgésicos y retrasa la recuperación.
- Peso estable: evita fluctuaciones importantes para conservar el contorno.
Uso de faja y su papel en la remodelación
La faja de compresión contribuye a controlar la inflamación, da soporte al abdomen y ayuda a que los tejidos se adhieran al nuevo plano. Asegúrate de que la talla sea correcta (sin pliegues ni puntos de presión excesiva) y de colocarla siguiendo instrucciones. Si notas hormigueo, dolor por compresión o cambios de color en la piel, consulta para ajustar.
Cuidado de la piel y de la cicatriz tras abdominoplastia
- Higiene suave con agua tibia y jabón neutro; seca sin friccionar.
- Silicona tópica (gel o lámina) una vez que tu cirujano lo autorice.
- Protección solar rigurosa; la radiación puede hiperpigmentar cicatrices recientes.
- Ropa interior suave y de cintura alta para evitar fricción directa.
- Paciencia: la cicatriz madura en meses; su color y textura evolucionan con el tiempo.
Trabajo, deporte y vida diaria: tiempos orientativos
- Trabajo de oficina: con frecuencia entre 10 y 14 días.
- Trabajo físico: suele requerir 4–6 semanas o más, según esfuerzo.
- Gimnasio y alta intensidad: reintroducción gradual a partir de 6–8 semanas, con autorización.
- Relaciones sexuales: de forma progresiva cuando el dolor y la tensión disminuyan (consulta en seguimiento).
Preguntas frecuentes
¿La abdominoplastia sirve para bajar de peso?
No. La abdominoplastia es un procedimiento de contorno corporal. Lo ideal es llegar con un peso cercano a tu objetivo.
¿Perderé sensibilidad en el abdomen?
Es común una hiposensibilidad temporal en ciertas zonas. Suele mejorar conforme se recuperan las terminaciones nerviosas.
¿Debo usar drenajes?
Solo si el caso lo requiere. En Hospital Ángeles se retiran cuando el gasto es bajo y el acoplamiento tisular es adecuado.
¿Cuándo veré el resultado final?
Aunque el cambio es evidente desde el inicio, la definición y el aspecto natural se consolidan entre 3 y 6 meses.
Acompañamiento en Hospital Ángeles
El equipo de Hospital Ángeles brinda seguimiento programado, líneas de contacto para dudas y educación continua sobre cuidados. Durante las consultas se evalúan cicatriz, edema, simetrías y progreso funcional del core, ajustando indicaciones de faja, actividad y tratamientos complementarios cuando es apropiado.
Rotura del ligamento cruzado anterior (LCA): típica en deportes con cambios bruscos de dirección (fútbol, básquet, pádel). Se manifiesta con inestabilidad, dolor súbito y, a veces, un chasquido audible. El traumatólogo en Hospital Ángeles valora con pruebas clínicas y resonancia magnética para decidir entre tratamiento conservador o reconstrucción ligamentaria asistida por artroscopía.
Radiocirugía: una técnica de precisión milimétrica


La salud renal es un componente esencial del bienestar general, pero con frecuencia pasa desapercibida hasta que surgen síntomas avanzados. Los riñones cumplen funciones vitales: filtran toxinas, regulan la presión arterial, equilibran los electrolitos y mantienen la producción de glóbulos rojos. Cuando estas funciones se alteran, un nefrólogo, especialista en enfermedades renales, es el profesional indicado para evaluar, diagnosticar y tratar los problemas que pueden comprometer la función de los riñones. En Hospital Ángeles, los pacientes cuentan con especialistas altamente capacitados en nefrología que utilizan tecnología avanzada para ofrecer diagnósticos precisos y tratamientos personalizados.
Lesiones ligamentarias (LCA/LCP) con inestabilidad que impide actividades cotidianas o deportivas.