La radiocirugía es un procedimiento médico altamente especializado que utiliza radiación ionizante de manera precisa para tratar diversas lesiones en el cerebro, la columna vertebral y otras partes del cuerpo sin necesidad de una cirugía abierta. Aunque su nombre pueda sugerir una intervención quirúrgica, este tratamiento no implica incisiones, sino el uso de tecnología avanzada para dirigir dosis concentradas de radiación hacia un área específica, minimizando el daño a los tejidos sanos circundantes. Una de las preguntas más comunes entre los pacientes que se someten a este procedimiento es cuánto dura una sesión y cuántas son necesarias para lograr los resultados deseados.
Duración promedio de una sesión de radiocirugía
El tiempo que dura una sesión de radiocirugía puede variar según diversos factores, entre ellos el tipo de lesión a tratar, su ubicación y la tecnología empleada. En general, una sesión puede durar entre 30 minutos y 2 horas, dependiendo de la complejidad del caso. Este tiempo incluye la preparación del paciente, el posicionamiento, la planificación del tratamiento y la administración de la radiación. Durante la sesión, el paciente permanece recostado en una camilla especial, y se utiliza un sistema de inmovilización para asegurar la precisión del tratamiento. La radiación se administra mediante equipos como Gamma Knife, CyberKnife o aceleradores lineales adaptados para radiocirugía, que dirigen haces de energía desde múltiples ángulos hacia el objetivo, convergiendo con exactitud en el punto deseado.
Factores que determinan la duración del tratamiento
Cada tratamiento de radiocirugía se planifica de manera personalizada. Antes de la primera sesión, el equipo médico realiza estudios de imagen como tomografías o resonancias magnéticas para definir la forma y el tamaño de la lesión. Esta información se utiliza para crear un plan de radiación tridimensional de alta precisión.
Entre los factores que determinan la duración de la sesión se encuentran:
- El tamaño de la lesión: Las lesiones más grandes pueden requerir más tiempo para garantizar una dosis uniforme.
- La ubicación anatómica: Si la lesión se encuentra cerca de estructuras sensibles, como el nervio óptico o el tronco encefálico, se ajusta la dosis y la velocidad del tratamiento para proteger los tejidos cercanos.
- El tipo de tecnología utilizada: Algunos equipos modernos permiten tratamientos más rápidos y precisos, reduciendo el tiempo total.
- El número de áreas tratadas: En algunos casos, se pueden abordar varias lesiones en una misma sesión, lo que prolonga la duración.
Número de sesiones necesarias de radiocirugía
Una de las principales ventajas de la radiocirugía es que, en muchos casos, basta con una sola sesión para lograr el efecto terapéutico deseado. Sin embargo, el número de sesiones puede variar dependiendo del tipo de patología y del protocolo médico establecido.
- Radiocirugía única (SRS o SBRT fraccional única): Se utiliza principalmente para lesiones pequeñas, bien definidas y localizadas, como tumores cerebrales o metástasis de menos de 3 cm.
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Radiocirugía fraccionada: En algunos casos, el tratamiento se divide en 2 a 5 sesiones (llamadas fracciones), lo que permite administrar la dosis total de radiación de manera más segura para tejidos sensibles. Este enfoque se emplea cuando la lesión es grande, está próxima a órganos críticos o cuando se busca una tolerancia mejor del paciente.
El objetivo es equilibrar la eficacia del tratamiento con la protección de los tejidos sanos, por lo que la cantidad de sesiones se determina individualmente tras una evaluación médica completa.
Sensaciones durante y después de la sesión de radiocirugía
Durante la radiocirugía, el paciente no siente dolor, ya que la radiación no produce calor ni vibraciones perceptibles. Tampoco se requiere anestesia general, aunque en algunos casos se utiliza una ligera sedación para mayor comodidad. Después de la sesión, la mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades normales el mismo día o al día siguiente, dependiendo de las recomendaciones del especialista.
Algunos efectos leves pueden incluir fatiga, ligera hinchazón o dolor de cabeza, especialmente cuando el tratamiento se aplica en el cerebro. Estos síntomas suelen ser temporales y se controlan fácilmente con medicación. En procedimientos fraccionados, los pacientes notan que las molestias disminuyen conforme el cuerpo se adapta al tratamiento.
Resultados esperados y seguimiento médico
Los resultados de la radiocirugía no son inmediatos, ya que el objetivo del tratamiento es dañar el ADN de las células anormales para que pierdan su capacidad de reproducirse. Con el tiempo, el cuerpo absorbe o reduce la masa tratada de forma natural. Por ello, los efectos suelen observarse en semanas o meses, dependiendo del tipo de lesión y de la respuesta individual.
El seguimiento médico es esencial. Se realizan estudios de imagen periódicos para evaluar la respuesta al tratamiento y detectar cualquier cambio en la lesión o en los tejidos circundantes. En el caso de tumores benignos, la radiocirugía puede detener su crecimiento por completo, mientras que en tumores malignos puede reducir su tamaño o controlar su avance.
Ventajas de la radiocirugía frente a la cirugía tradicional
La radiocirugía ofrece múltiples beneficios frente a la cirugía convencional, entre ellos la ausencia de incisiones, menor riesgo de infección, tiempos de recuperación más cortos y mayor precisión. Además, es una opción ideal para pacientes que no pueden someterse a procedimientos invasivos por su estado de salud o edad avanzada.
En comparación con la cirugía tradicional, la radiocirugía no requiere hospitalización prolongada ni anestesia general, y puede aplicarse en áreas donde la intervención quirúrgica sería demasiado riesgosa.
Tecnología avanzada disponible en hospitales especializados
Instituciones de salud de alta especialidad, como el Hospital Ángeles Puebla, cuentan con equipos de última generación para realizar tratamientos de radiocirugía con la máxima precisión y seguridad. Estos centros disponen de personal médico altamente capacitado en radioterapia oncológica, física médica e ingeniería biomédica, lo que garantiza un enfoque integral en cada caso. Además, combinan innovación tecnológica con atención humana, ofreciendo diagnósticos y tratamientos personalizados que priorizan el bienestar del paciente.
Evaluación inicial: En tu primera sesión de terapia, el psicólogo realizará una evaluación inicial para conocer más sobre ti y tus necesidades. Te hará preguntas sobre tu historial médico, tu situación personal, tus preocupaciones y tus objetivos en la terapia. Es importante que seas abierto y honesto durante esta etapa para que el psicólogo pueda comprender tu situación de manera integral y diseñar un plan de tratamiento adecuado para ti.